12.26.2013

Primer campeonato internacional: La Copa de Oro 1943 (Torneo Rioplatense Nocturno).

Por: Gonzalo Varlet. (Publicado en www.elrojinegro.com el 03.01.2011).

La Argentina de 1943 transitaba por una frágil situación política. El año anterior Ramón Castillo asumía la presidencia de la Nación tras el fallecimiento de Roberto M. Ortiz. Castillo fue el último presidente de la denominada “década infame”, iniciada con el golpe de Estado de 19
30 y caracterizada por el “fraude patriótico” y la corrupción institucional. En 1943 debían realizarse nuevamente elecciones, donde se descontaba el triunfo fraudulento de la fórmula oligárquica encabezada por el empresario azucarero Robustiano Patrón Costas, quien había gobernado con mano dura a la provincia de Salta sometiendo a sus trabajadores a condiciones de explotación extrema. Pero el 4 de junio otro golpe de Estado pondría fin a ese período de la historia argentina, inaugurando un nuevo escenario político que derivaría poco después en la aparición del peronismo, tras la jornada del 17 de octubre de 1945 y las elecciones libres de 1946.
El mundo del fútbol parecía establecer cierta sintonía con el contexto político. Durante la “década infame” River, Boca e Independiente se repartían la hegemonía en los campeonatos de AFA, tan sólo quebrada por San Lorenzo en una oportunidad. Ganar de visitante implicaba toda una proeza para los equipos del interior, perjudicados sistemáticamente por los sospechosos arbitrajes que favorecían a los denominados “grandes”[1].

A pesar de esto, Newell’s había obtenido un importante cuarto puesto en el campeonato de Primera División de 1942, siendo ese año el único representante de la ciudad en primera y adjudicándose el torneo amistoso “Cuadrangular Rosario”. Ya en 1941 había alcanzado la tercera colocación, ubicando a José Cantelli como máximo goleador del torneo, con 31 conquistas y alcanzando la mayor goleada en el clásico de la ciudad por torneos de AFA, superando al rival de siempre por 5 a 0 en el Parque. En el plano institucional, el Club era presidido desde 1941 por Vicente Pomponio y la masa societaria entraba un gradual proceso de crecimiento que se extendería por más de una década.
Así las cosas, la Copa de Oro 1943, o Torneo Nocturno Rioplatense, o como popularmente se lo llamó: “Torneo de los Grandes”, conforma un hito trascendental de la rica historia leprosa. Porque ganarlo -y por la forma en que lo ganó- catapultó a Newell's a los primeros planos del fútbol sudamericano y lo hizo merecedor de un reconocimiento y prestigio tan grandes como nunca haya tenido hasta entonces un club de la ciudad.
Para comprender la magnitud de dicha competencia, nos tenemos que remontar hacia aquellos años, donde por supuesto la Copa Libertadores no existía y la Confederación Sudamericana de Fútbol sólo organizaba torneos entre Selecciones Nacionales.
A nivel clubes, sin embargo, los enfrentamientos “rioplatenses” llevaban una tradición de más de 40 años. A partir de 1900 se disputaron las 19 ediciones de la Copa Competencia Chevallier Boutell[2] en la que Atlético del Rosario estampó su nombre en tres oportunidades (1902, 1904 y 1905). En 1914 se inaugura la Copa Ricardo Aldao[3], que enfrentaba a los campeones de Argentina y Uruguay para dirimir el poderío sudamericano, en tiempos en los que Brasil aún no asomaba como la potencia que es hoy día y el resto de los países del continente eran absolutamente periféricos en lo que a fútbol se refiere. En 1941 River Plate se consagraba campeón de la Copa Aldao derrotando a Nacional de Montevideo. En 1942, ambos clubes fueron nuevamente finalistas, pero por cuestiones de calendario la Copa no se disputó y quedó desierta. Sin embargo, ese año se disputó otra competencia de segundo orden, la Copa Confraternidad Escobar-Gerona[4] que fue ganada por Peñarol tras superar a San Lorenzo.
Finalmente, la Copa de Oro ocupó en 1943 el espacio vacante de las competencias “rioplatenses”, pero con un formato más ambicioso: 6 equipos argentinos y 2 uruguayos se enfrentarían todos contra todos para dirimir la corona sudamericana.
Y ante tal evento, el 16 de Enero de 1943, la ciudad se vistió de gala, esperando con orgullo el debut de su hijo pródigo. Newell’s pisaba esa noche el Parque con Honores; Cruz y Sobrero; Pellegrini, Perucca y Reynoso; Inés, Scliar[5], Pontoni, Morosano y Ferreyra. La presentación fue decepcionante: 0 - 4 ante Independiente (3 goles de Arsenio Erico, máximo goleador de la historia del fútbol argentino). Cuentan las crónicas de la época que Newell's venía de realizar una gira por Perú y llegó a Rosario muy pocas horas antes del partido, teniendo que alternar jugadores cansados con suplentes. Ésa resultó ser una ventaja muy grande para el poderoso Independiente.
La segunda fecha nos enfrentaba con Racing, pero el partido se suspendió por la lluvia, lo que en definitiva resultó fundamental para que los nuestros repusieran fuerzas.
 Nos reincorporamos en la 3º Fecha y la historia ya iba a ser distinta. El 30 de enero nos visitaba Nacional de Montevideo y con la habitual alineación titular -salvo el arquero Azzurro en reemplazo del peruano Honores- aplastamos al tricolor por 4 a 0 (1 gol de Morosano y 3 de Pontoni).
Entresemana se disputó el encuentro suspendido por la segunda fecha. Newell’s viajó hasta Buenos Aires a medir fuerzas con Racing y ganamos 5 a 3 con goles de Canteli -2-; Ferreyra, Pontoni y Morosano. Nuestro equipo se quedó en la Capital, ya que tan sólo dos días después jugaría en el Gasómetro con Huracán. Salió la Lepra con su formación base, aquella que rara vez alteraba: Honores; Gilli y Sobrero; Carlucci, Perucca y Reynoso; Camer, Canteli, Pontoni, Morosano y Ferreyra. El DT era Adolfo Celli, el "Alemán", tremenda gloria de nuestra historia que le dio su nombre al salón que hoy funciona como departamento de Cultura en nuestro Club. Fue tercera victoria al hilo. 3 a 1 (Pontoni, Camer y Canteli) y alcanzábamos el segundo puesto, a 1 punto del invicto Boca, justo nuestro próximo rival.
Ese match se jugó en Rosario el 13 de Febrero. La recaudación fue la más alta de los partidos disputados en suelo argentino ($ 26.153.-). Lleno total en el Parque para un encuentro definitorio. Fiel a una final, dicen que el buen juego quedó de lado y abundaron la fricción, la garra y el corazón. 1 a 1 terminó el primer tiempo (gol de Ferreyra). El segundo fue muy parejo y Boca pudo ganarlo, pero a tan sólo 5' del final, Cantelli le dio la victoria y la punta a Newell's.
Para la 6º Fecha, la Lepra tuvo que cruzar el charco para, ante 50.000 espectadores en el estadio Centenario, jugar frente Peñarol. El partido era por demás complicado, más teniendo en cuenta que Canteli y Morosano no jugaban por estar lesionados, siendo reemplazados por Scliar y Fiore. Sin embargo, el primer tiempo de Newell’s fue la mejor exhibición de fútbol del certamen[6]. Tras un auténtico baile nos fuimos al descanso 2 a 0 (Ferreyra y Fiore). En el complemento la cosa se iba a poner brava. En una ráfaga, Peñarol empataba y a los 30' pasaba al frente. Pero cuando todo parecía perdido, apareció el gran René Pontoni para empatar sobre la hora.
Boca, tras ganarle a San Lorenzo 4 a 1, nos alcanzaba en la punta a una fecha del término. La situación era la siguiente: el 28 de Febrero Newell’s jugaba con San Lorenzo en cancha de Chacarita y dos días después Boca se medía ante Independiente. Si Newell's y Boca se mantenían como punteros, el 4 de marzo se jugaría en Buenos Aires el partido desempate para ver quién se quedaba con el título.
Cantelli y Morosano se recuperaron y conformaron entonces la formación habitual y clásica para enfrentar a los de Boedo. Apenas comenzado el partido, a los 2', Camer ponía el 1 a 0. A los 6' del ST, Morosano marcó el segundo. El descuento azulgrana a los 30' puso dramatismo hasta que llegó el final. Newell's ganó 2 a 1 y cumplió con su parte Ahora restaba esperar el encuentro de Boca. Y ese 2 de marzo de 1943, la familia rojinegra se reunió al lado de las radios, para esperar buenas noticias y poder festejar. Independiente ganó y tenía que ser un fanático leproso, Vicente "Capote" de la Mata, el que convirtiera el gol del triunfo y desatara un carnaval en las calles rosarinas. De ese modo, Newell’s -que había sido el único representante de la ciudad durante 1942- obtenía su primer título internacional durante el receso de 1943.



[1] Esta situación llevó a la AFA a tomar la polémica decisión de contratar árbitros ingleses a partir de 1948, para de algún modo “calmar las aguas”.
[2] Copa donada por el Presidente de