12.24.2014

Newell’s conquista Europa: la gira de 1949/50. (Parte I/III).

A pocos días de ganar la Copa Escobar de 1949 -primer título profesional de AFA logrado por un equipo rosarino- Newell’s Old Boys pudo cristalizar un sueño varias veces postergado: la gira por Europa, periplo que llevaría al club por España, Portugal, Alemania y Bélgica.

Como bien expresa el célebre historiador Humberto Bisi en su Anuario Futbolístico 1867 - 1957, las giras “han sido uno de los motivos que más han contribuido para prestigiar y consolidar la fama del fútbol argentino”, en épocas donde los únicos certámenes internacionales eran los rioplatenses. El pionero en este tipo de excursiones fue Boca Juniors (1925). Luego le siguieron el legendario Sportivo Barracas (1929), Gimnasia y Esgrima LP (1931) y San Lorenzo (1946). De ese modo, Newell’s -junto a Racing y nuevamente San Lorenzo- se convirtió en el quinto equipo argentino en emprender una gira europea.



La delegación rojinegra partió desde Ezeiza el 13 de diciembre, encabezada por el presidente Ambrosio Ghirimoldi, el DT Gerónimo Díaz y el PF Ricardo Martínez Carbonell. La plantilla fue integrada por Eusebio Chamorro y Julio Elías Musimessi (arqueros); Juan Carlos Colman, Atilio Miotti, Roberto Martínez y Oscar Cabrera (defensores); Francisco Lombardo, Ubaldo Faina, Roberto Puisegur, Orlando Peloso y Juan Bautista Romo (volantes); Raúl Contini, Basilio Mardiza, Armando Benavídez, Elio Montaño, Marcelo Ortigüela, Héctor Montalbetti y Juan Capella (delanteros).
Ya en suelo español, el plantel fue agasajado con una recepción ofrecida por la embajada argentina. Los referentes rojinegros no pasaron desapercibidos en las calles, como lo destacó el diario ABC (17/12/49): “advirtieron muchos madrileños la presencia de los jugadores argentinos del Newell’s Old Boys, de Rosario, y como eso del ‘futbolismo’ apasiona y ellos son simpáticos, recibieron muchas muestras de afecto.” Reinaba en España una gran expectativa. Faltaban todavía varios años para que se creara la Champions League, y era muy poco frecuente que un club español se enfrentara con un team extranjero, mucho menos con uno de otro continente. Además la afición tomaba esta visita como un auténtico banco de pruebas para medir el nivel del fútbol español de cara al Mundial que se celebraría meses después en Brasil[1].
Tras una semana de arduo entrenamiento, el plantel de Newell’s emprendió viaje hacia Bilbao. El 24 de diciembre, los muchachos del “Oso” Díaz realizaron el reconocimiento del Estadio San Mamés, para luego dirigirse al hotel y celebrar austeramente la Nochebuena. Finalmente, el día de navidad y ante una notable expectación, Newell’s enfrentó al recio Athletic, que alistaba en aquel entonces a su "segunda delantera histórica". Los once rojinegros salieron al campo portando una bandera española entrelazada con una rojinegra. La crónica periodística del diario Marca fue elocuente:
“El Newell’s es un equipo que puede enseñar mucho y que no tiene nada que aprender. Para ellos no tiene secretos el balón. En el primer tiempo se jugó con balón argentino, y en el segundo, con español. Les dio lo mismo. Dominaban al uno y al otro; lo sujetaban al llegar a su pie. Lo enviaban a dónde querían. Siempre con temple, con suavidad, con precisión […] La impresión que han producido ha sido francamente buena […] Lleno en San Mamés, la cancha en excelente estado, y grandes ovaciones para los argentinos.”

Fue un categórico 3 a 1 (Contini, Mardiza y Montaño). El descuento del Athletic lo señaló Telmo Zarra, el notable goleador vasco que durante muchos años ostentó el título de máximo artillero en la historia de la Liga Española, hasta que fue superado por Lionel Messi en noviembre de 2014.
Cuatro días después, el conjunto leproso volvía a Madrid para jugar su segundo partido frente al denominado “Seleccionado de Noveles”, un combinado, formado por jugadores de proyección, que aún no habían debutado con la casaca española. Estuvo integrado por valores del Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Real Sociedad, Valladolid, Sevilla, Celta, Oviedo y Deportivo La Coruña. El match se disputó en el Estadio Metropolitano de Madrid, donde el Atlético hacía las veces de local[2]. Hubo gran cantidad de público, pese a la torrencial lluvia que convirtió al campo de juego en un verdadero fangal, conspirando contra la técnica de los rojinegros. Así y todo esto no fue impedimento para desplegar un gran juego, redondeando un contundente 4 a 1 (Mardiza y Benavídez 2 c/u) que desconcertó al público local. En los vestuarios, los jugadores daban rienda suelta a su algarabía, de acuerdo a lo comentado por el diario Marca (30/12/49):

“en la caseta de los vencedores reinaba un júbilo indescriptible y embarrado, pues todos los jugadores rezumaban barro desde las botas a la cabeza […]. Los del Newell’s cantaban al entrar en la caseta. Su canción decía así:

                                   ‘Newell’s pierde o gana 
                                     cuando se le da la gana
                                     Si pierde, ¡mala suerte!;
                                       si gana, ¡se divierte!’ ”










[1] España logró una gran actuación, finalizando 4ta.
[2] En 1966 se construiría el “Vicente Calderón”.