1.06.2015

Newell’s conquista Europa: la gira de 1949/50. (Parte II/III).

El primer día de 1950 le iba a deparar a Newell’s una difícil excursión a San Sebastián, para medirse con la Real Sociedad. Nadie quería perderse detalle de la actuación de estos gladiadores: “Se espera un gran lleno del campo, por los pedidos de localidades que se reciben de la provincia, de Navarra y de Alava. Se han organizado servicios especiales de trenes y autobuses”, informaba la agencia noticiosa Alfil.
Pero esta vez, un Newell’s quizás algo relajado, encontraría su primera derrota (2 a 0). Pese a que el público lo recibió con mucha simpatía, en el campo de juego (otra vez un lodazal) se vivió un clima de guerra. Prevaleció el juego brusco, con fricciones e insultos de uno y otro lado. A diferencia de los dos cotejos anteriores en que los árbitros fueron ingleses, esta vez el juez sería español. Muy permisivo para con sus compatriotas, le anuló un gol a Benavídez y expulsó a Capella.


Tras el encuentro, la comitiva leprosa regresó a Madrid para trasladarse posteriormente a La Coruña, donde el 6 de enero enfrentó al Deportivo. Para tal compromiso los locales reforzaron su plantel con Estanislao Basora y Juanín, estrellas del Barcelona y del Celta de Vigo; mientras que Newell’s formó con el once habitual. Sería ésta la segunda y última derrota de toda la gira. Fue 2 a 1 (gol de Capella, que había ingresado desde el banco). Los goles del Deportivo fueron logrados justamente por los jugadores incorporados como refuerzos.
La última escala en España llevaría al club rosarino a Vigo, para medirse con el Celta. Para esta ocasión, el “Oso” Díaz presentó los primeros cambios en la alineación titular, con los ingresos de Montalbetti y Cabrera. El estadio Balaídos mostraba un lleno total. La ejecución de los himnos por parte de una banda municipal dio al match un marco de auténtica final. Newell’s golpeó de entrada, cuando a los a los 7’ el debutante Montalbetti anotó de cabeza; pero a poco de finalizar la etapa empató el Celta. En el complemento la lepra volvió a marcar de entrada, gracias al recién ingresado Capella, pero no pudo aguantar el resultado. Un par de minutos después, Musimessi (que había sustituido a Chamorro) era batido. Así se llegó al 2 a 2 final, con la sensación de que el visitante pudo haberse quedado con más. Tras el encuentro, el plantel regresó a Madrid para descansar y recuperar jugadores con lesiones y fuertes estados gripales. El preparador Martínez Carbonell tenía dos semanas libres para consolidar la base física y cruzar a Portugal.
La comitiva rojinegra arribó el 20 de enero a Lisboa en el Lusitania Expreso, servicio ferroviario que unía las capitales española y portuguesa, causando tanta expectativa que los encuentros oficiales de la liga lusitana en los que participaban sus rivales fueron reprogramados. Dos días después, sería el turno de enfrentarse al duro Porto FC. “La llegada del equipo argentino de Old Boys, a esta ciudad, despertó un insólito interés. El Estadio de Lima registró una de sus mayores mareas humanas de todos los tiempos en un ambiente de entusiasmo y expectativa (Diario de Lisboa, 22/01/1950).”
En un partido por demás complicado, Newell’s arrancó 3 a 1 abajo. Pero con gran amor propio logró el empate a poco de finalizar la lucha, sellando el 3 a 3 con goles de Montaño, Ortigüela y Benavídez. Días después, en la ciudad de Covilhã, el rival sería el Sporting Club, conocido popularmente como los “Leones de la Sierra”. Esta vez fue abrumadora la diferencia a favor de un elenco leproso que se reencontraba con la victoria. Con goles de Romo, Montalbetti y dos del  “Loco” Montaño, Newell’s selló un 4 a 0 que exime de mayores análisis.
La despedida de suelo portugués llegaría el 31 de enero en Lisboa, ante una multitud que asistió al partido entre Newell’s y un combinado formado por los dos clubes más populares de capital: el Benfica y el Sporting de Lisboa. Precisamente eran estos clásicos rivales los que punteaban con holgura en el campeonato portugués, además de ser la base de la Selección Nacional. Sin embargo aquella mixtura no funcionó ante un Newell’s práctico y letal. El resultado fue de 5 a 0 (dos de Contini, dos de Montaño y Benavídez), siendo éste el marcador más abultado de toda la gira. La prensa lusitana destacó la actuación del once del “Oso” Díaz, catalogándolo como un equipo superior a Racing y San Lorenzo, los dos clubes argentinos que paralelamente proseguían sus expediciones.
Con rendimientos individuales superlativos como los de Chamorro, Lombardo, Montaño, Benavídez y sobre todo Colman (quien fue considerado en Europa como uno de los mejores defensores del mundo), Newell’s se reconcilió con su fútbol en Portugal. Al margen de los resultados positivos, mostró todo su potencial, su destreza, su garra y su juego vistoso, pisando fuerte una vez más en tierras europeas.

La próxima estación sería Alemania…