4.07.2019

Un campeón leproso recupera su identidad.


El año 1911 resulta emblemático para Newell’s Old Boys. En julio inaugura su estadio del Parque Independencia y en septiembre alcanza su primer título oficial en AFA, la Copa de Honor. Ambos sucesos tienen como coprotagonista al Club Atlético Porteño, entidad que por aquellos años se encontraba entre la elite capitalina[1].
El partido amistoso inaugural del hoy “Estadio Marcelo Bielsa” dejó una estrepitosa caída rojinegra. Newell’s -sin Pinoto Viale, una de sus estrellas- perdió por 5 a 0. Pero la derrota no logró opacar el orgullo de los socios e hinchas que vieron erigida la soberbia tribuna de madera techada, la más imponente de la ciudad. El revés deportivo será vengado con creces cuando Newell’s enfrente oficialmente a Porteño, por la final de la Copa de Honor, en la vieja cancha que River Plate poseía en la dársena sur. Allí el rojinegro se impuso por 3 a 2, con dos goles de Manuel Paulino González y uno de un enigmático “C. K. Hollamby”. Este eventual delantero que también había sido de la partida en aquel cotejo inaugural del estadio, definió la vibrante final en el minuto 90, con un agónico  cabezazo, tras un certero centro del intratable Lito González…


A partir de aquí, la duda quedaba planteada. Resultaba una deuda con nuestra historia recuperar la identidad de aquel jugador cuyo fugaz paso por el club le alcanzó para participar de la inauguración del estadio y para marcar el gol de la victoria en el primer título nacional de Newell’s y del fútbol rosarino.

La búsqueda comenzó a complicarse, cuando “C.K.” incluso desaparecía de algunas fotos de la época. No sólo desconocíamos el nombre completo del goleador, sino que su rostro, por momentos, se volvía esquivo…
Las actas del club aportaron algunos entretelones: en marzo de 1911 Hollamby solicitó ingresar al primer equipo. La C.D. lo rechazó, proponiéndole en primera instancia asociarse a la institución -la pertenencia ante todo- para luego realizar una prueba. Finalmente el jugador fue incorporado, con la suerte ya detallada. Sin embargo, las actas vuelven a mencionar al player con las misteriosas iniciales “C. K.”
Había que profundizar la búsqueda entonces. En su carrera deportiva, Hollamby no registraba pergaminos demasiado atractivos: junto a sus hermanos Reginald y Douglas, integró el equipo del Lomas A.C. que descendió del torneo de AFA en 1909. Posteriormente recaló en Quilmes A.C., pero pronto emigró para encarar un breve y errático paso por Rosario Central. Con la escuadra auriazul debutó en el clásico de 1910 en el que Newell’s se impuso por 4 a 2. La revista Monos y Monadas
(07/08/10) reseñó que Central “ha cometido la torpeza de incluir elementos nuevos y desconocidos (...) Grave error constituyó la inclusión de Hollamby, desconocedor de sus compañeros.” Como ya vimos, su posterior incorporación a un Newell’s poderoso y aceitado futbolísticamente, le deparó lo mejor de su trayectoria deportiva. Tras coronarse campeón, Hollamby jugaría un partido más en 1912. Luego su rastro futbolístico se pierde…
Pero el dato más relevante sea tal vez el de su identificación, desconocida al menos para las crónicas del fútbol rosarino: Leslie Knowles Cleland Hollamby, es en definitiva el nombre completo de este campeón, que pocos años después participaría como soldado en la Primera Guerra Mundial. El ex jugador leproso inscribió su nombre en el cuadro de honor del Royal Fusiliers (4th Batallion), combatiendo en el bando aliado encabezado por Gran Bretaña y Francia.
A modo de homenaje, un álbum aportado por sus familiares en Inglaterra nos ofrece el semblante de Leslie, ya retirado de la práctica deportiva. Finalmente, este campeón leproso fallece en Isle of Wight (en su Inglaterra natal), en 1968.






Agradecimientos:
Barry Durdant-Hollamby, Ramón Arias García, Patricio Minig, Pablo Kersevan.



[1] En 1910 y 1911 había sido subcampeón y en 1912 y 1914 alcanzaría el campeonato en su Liga, aportando además numerosos valores al Seleccionado Nacional.