10.25.2020

“Lo único insustituible en el futbol, son los hinchas” (Marcelo Bielsa).

    En las últimas semanas, se ha reinstalado el debate entre “amateuristas” y “profesionalistas”. Ante esta situación, el Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol ha presentado su postura, la cual -si bien destaca la relevancia del periodo amateur- se mantiene neutral y equidistante entre ambos bandos.


    Desde este espacio consideramos que esta es una falsa dicotomía, que no hace más que reforzar el centralismo porteño presente en nuestro popular deporte. El fútbol siempre fue uno solo (amateur o profesional) y tal división llenaría de indignación a pioneros como Claudio Newell, Faustino González, Pinoto Viale o Julio Libonatti. Además, en tanto bielsistas, nos resulta necesario recordar que en el fútbol “lo único insustituible son los hinchas”. En ese sentido, la pasión de los fanáticos que alentaron al rojinegro en la era amateur es tan válida y legítima como la actual. 

    Por otra parte, la denominación de "revisionistas" respecto de quiénes intentan rescatar el periodo amateur, es totalmente engañosa y equívoca. El revisionismo histórico es una corriente historiográfica argentina que cuestiona la versión oficial desarrollada a partir de la faceta historiadora de Bartolomé Mitre. En el caso de la historia del fútbol, no hay nada más oficial que la etapa amateur, lo cual es fácil de corroborar en los Libros de Actas de AFA disponibles online. Este dato es concluyente, más allá de los partidismos de cada club o del periodismo cada vez más decadente.

    En todo caso, el título de “revisionismo crítico” debería aplicarse a quienes reivindicamos el valor de las Ligas Oficiales del interior del país (en nuestro caso la Liga Rosarina de Football y la Asociación Rosarina de Fútbol). Lo que en nuestro país se conoció desde siempre como “Primera División”, no es más que el campeonato de la Liga Porteña, que se arrogó la representación de todo el fútbol argentino. Sin embargo, la historia no puede reescribirse y actualmente la federalización del fútbol ha alcanzado un grado mínimamente aceptable (aunque aún persistan notorias diferencias entre los clubes de Buenos Aires y del resto del país).

    En este sentido, la verdadera diferencia que es necesario marcar con claridad reside en el carácter deportivo de las competencias y no en el económico. Veamos…

    Si bien el fútbol argentino ha estado signado casi desde sus inicios por una grotesca desorganización histórica, puede establecerse con claridad una continuidad similar a la del resto de las asociaciones del mundo. Esto es: un campeonato regular de Primera División (usualmente denominado “Liga”) y otras competencias no regulares, de segundo orden (generalmente agrupadas bajo el rótulo de "Copas Nacionales"). Desde nuestro criterio, esta división puede denominarse más genéricamente como competencias “regulares” (Ligas) y “no regulares”.

    En Argentina, la Liga (regular) adquirió varios nombres a lo largo de su historia: Campeonato de Primera División, Torneo Metropolitano, Torneo Apertura/Clausura, Torneo Inicial/Final, Superliga. Sin embargo, la continuidad de la Liga ha quedado registrada legalmente en un documento palpable y de indudable oficialidad: la Copa Campeonato (foto). Allí se incluyen las “chapas de campeón” de la Liga desde 1893 (discontinuándose esta tradición alrededor de 2010).

    Para conocimiento del conjunto de socios e hinchas, ofrecemos el palmarés completo del club, organizado de acuerdo al criterio recién mencionado:

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